viernes, 3 de diciembre de 2010

Eyes War

Se miraban a los ojos. Ojos grandes y ojos chinos, sonreían, no pueden estar serios.
Estaban frente a frente, se les inflaban las narices de la tentación, no pestañeaban, fijo mirandose.
Los ojos grandes estan brillando, se estan llenando de lágrimas por el esfuerzo, los ojos chinos estan igual, pero se nota menos, se vuelven a reír...
Ojos chinos se fija en las pestañas de ojos grandes.
Ojos grandes se fija en los labios de ojos chinos, quiere morderlos y se lo dice.
Este ríe, ambos ríen y termina el juego...

-¡Haces trampa!- le indica ojos chinos.
-¡Solo quiero morderte los labios!- le dice ojos grandes.

Se ríen, se abrazan y...obvio, se besan!

NIÑOS

Estaba de pie junto al árbol, miraba el suelo.
Movia los pies arrastrandolos por el pasto verde.
Las manos a los lados.
Pasaba la gente, pero no los miraba, escuchaba música desde su móvil, cantaba bajito, estaba triste y no sabía bien el por qué. Le picó la nariz y se la rascó, sintió el olor del pasto mojado, sus ojos se abrieron aun más, dejó de cantar, miró alrededor, la música se acabó, todo estaba en silencio, ya no había gente, se apoyó en el árbol y volvió a mirar el suelo, cerró los ojos, tenía miedo, estaba solo...
Me acerqué y le dije hola.
Me miró, luego sonrió, tomo mi mano y nos fuimos caminando por el parque.

lunes, 1 de febrero de 2010

LACHO

24 de Diciembre, 0:00 hrs, partimos con Gonzalo a recorrer las calles del centro, nos fuimos directo a la plaza de Armas, caminamos por Huérfanos y en la esquina con Estado, vimos a un indigente durmiendo, nos acercamos y Gonza le ofrece un sándwich y un café, el tipo no entiende, nos mira extrañado, luego en Ahumada nos encontramos con una señora gorda, vendiendo tarjetitas para regalo, con dos niñas chicas, también les dimos café a ella y bebidas a las niñas chicas y unos panes, todas comían felices. Las calles estaban vacías, pero había gente, es algo extraño. La noche estaba fresca, tenía las manos frías y Gonza también. Fuimos hasta la Alameda, en el camino se nos van agotando las provisiones, miro a Gonza, está sonriente, yo con nervios, que raro esto de salir a repartir comida y en noche buena, por lo general no hago mucho en estas ocasiones, ceno con mis papás y luego me acuesto, pero de Lacho, ahora estoy aquí, junto a él. Debiera ser una noche más calida, pero no. Hace frío, tiene la nariz roja Gonzalo y yo las manos heladas, me gusta eso de que nuestras manos se rocen.

jueves, 17 de diciembre de 2009

NIÑO EMO

La noche de anoche, soñé con un beso, tierno, jugoso, romántico, como de primeros días de relación, lo soñé en Huérfanos con ahumada. Fue tan real, que lo fui a buscar. Llegué a medio día, creo que a esa hora ocurría o quizá más tarde, no importa voy a esperar. A pesar de que hay sol, igual tengo frío, ya son las cuatro y no pasa nada, pero en mi sueño esta clarito, ya viene ese besito. Ya son casi las seis, es curioso, nadie se a besado en todo este rato, ni un solo besito, pucha ahora corre viento, ahora si que tengo frío. Ya son las ocho y media, no pasó nada, en mi sueño el beso era con sol. Ya no me van a besar. Mejor me voy a mi casa, tenía tantas ganas de besar.

martes, 10 de noviembre de 2009

TRIO

Lunes, son las tres y media, camino con Gonzalo a la cafetería de la vuelta, no hay gente, bueno salvo nosotros. Gonza pide un latte, yo al final me decido por una tetera de naranja y canela. Tengo flojera, hoy “madrugue” a las nueve, considerando que llevo un poco más de dos meses sin trabajar, ya me he acostumbrado a despertar cerca de las once y levantarme alrededor de las doce, me gusta eso.

El almuerzo estuvo rico, tortilla de papas con arroz, jugo natural y obvio ensalada, un manjar, ahora un buen café y seguir charlando con Eduardo. Hoy me he acordado mucho de Ale, lo extraño. En el café no hay nadie, excepto nosotros, obvio. Pido un latte y Eduardo té de naranja con canela. Yo no fumo, pero cada vez que nos juntamos fumo un par de los del pelado.

A estado tranquila la mañana, no a habido mucho público, será porque es lunes, ya son las tres y media, le diré a la Lorena que almorcemos. Vaya, ley de Murphy, ahora llegan unos clientes, nos saludamos, son gratos, menos mal que solo es un café y una tetera de té, se tentó con el aroma el peladito, esta bonito él.

Es muy simpático el chico que atiende el café y tenía razón, el té esta exquisito, pobre recién va a almorzar con su compañera. Le consulto a Gonza, qué de qué va exactamente una crónica (aprovecho sus conocimientos de periodista), me dice que es una serie de acontecimientos, que narran una historia, solo información. Le cuento que como ahora dispongo de tiempo, quiero participar en algunos concursos literarios y uno de ellos es la crónica, pero es obligatorio, que la temática sea gay.

Bueno ya están atendidos los chicos, ahora con la Lore, vamos a almorzar. Es curioso nuestra comida la compramos de otro local, es que estamos tentados con comer carne. Lore me pregunta por el chico que conocí en la disco, igual me da lata, ya que duró solo una semana el romance, la pobre me consuela y yo le digo que se relaje, total no me quiero casar, soy muy joven aun. Ahora llegó otro cliente, Lore lo va a atender, me quedo comiendo solo, siempre es lo mismo.

Cuando Eduardo, me comenta lo del concurso literario, recuerdo que en una oportunidad tuve deseos de escribir una situación que viví cuando tenía de pareja a Patricio. Le cuento al pelado que en esa oportunidad una amiga, una señora ya bien mayor, invita a Patricio a un criadero de avestruces y obvio, fuimos juntos con ella. Una vez en el auto, yo iba sentado atrás y los miraba como conversaban y a ratos me perdía viendo el paisaje, en eso me pregunté -¿Qué pensará esta señora de nosotros, ella que podría ser casi mi abuela?-. Eduardo se rió del hecho, pero aun hoy me lo pregunto. Este café está muy rico.

Pucha, llegó ahora una pareja, obligado a dejar la comida y a atenderlos, dos café cortado y un trozo de pie de limón, la tipa agradable, el viejo un pesado, les sirvo rápido, para que no se enfríe mi comida. Me duelen un poco los pies, en la tarde voy al gym, creo que me la pasaré en la piscina, ni loco hago step o máquinas. Lorena me cuenta que su novio a estado un poco raro este ultimo tiempo, la verdad lo encuentro entero raro, o sea todo el rato, es más me tinca que le gusta el gueveo, pero no me atrevo a decirle a la pobre. El pollo esta delicioso, estos chinos cocinan increible.

Me sirvo una segunda taza de té, sin saber aun que puedo escribir. Un romance discotequero, uf!!!, Gonza piensa igual, los gays y la moda, otro uf…, suena mi teléfono, es mi hermano pidiéndome plata prestada, es como mucho, le cuento a Gonza, él trabaja y gana bien, entiendo que tenga dos hijos, pero por favor debe aprender a manejar su dinero, si yo ni siquiera estoy trabajando.
Gonzalo se ríe, ahí tienes un tema, como el hermano gay es ordenado en sus gastos y tiene que ayudar al hetero desordenado me dice. No me hace gracia.
Será la molestia o mucho té, pero me dieron ganas de ir al baño.

Eduardo ha ido al baño, me quedo fumando y mirando a la calle, aun me molesta el hombro, estoy hace casi tres meses con licencia y terapia, todo por una ridícula caída en bici, por el forestal camino al trabajo. Siento impotencia no poder estirar bien el brazo, es increíble que algo tan cotidiano como rascarse la espalda, hoy no lo pueda hacer con mi brazo izquierdo. Aprovecho el tiempo para practicar apoyando mi mano en la pared y levantar el brazo a lo que más pueda, debo parecer un loco, pero me da igual, antes por menos cosas me complicaba hacerme notar.

Ya casi terminamos la comida, parece una carrera, es que hay mucho por hacer, Lore me indica al chico de lentes, el que vino con el peladito que esta en el baño. Al parecer está haciendo ejercicios kinésiologicos, los típicos de rehabilitación. Suena mi celular, es Pancho, mi amigui, me vendrá a buscar a la salida, para ir juntos al gym. La Lore me indica que mejor nos apuramos, debemos terminar de atender y tenemos loza sucia.

Llego a la meza, Gonza me reclama que me demoré mucho, lo que pasa es que los baños ahora están llenos de avisos, y no lo puedo evitar comienzo a leerlos todos, desde preservativos, pasando por intervenciones de arte y noticias, hasta los nuevos menús y horarios del café. Pero si son un excelente lugar para estrategias de marketing, me dice Gonzalo, imagina un letrero frente al urinario, en vez de mirar como cae la orina, el suelo o el techo te quedas leyendo, casi obligado.
Ahora bien, hay que destacar que el baño, como diría la Vivi, siempre está impeke y eso es plausible, la mayoría de los locales en este país no tienen baños decentes. Al parecer tanto tema de sanitarios, tiene a Gonza con ganas de ir al baño. Vaya, todavía me queda té, ya está un poco frío, pero sabe rico igual.

Tiramos los restos de comida a la basura y comenzamos a ordenar y limpiar, Lore hoy va con su novio al cine, le pregunto que peli van a ver y me dice que Harry Potter, su novio quiere verla. Muy gay pienso, pero prefiero decirle que muy perno, mejor una romántica o derechamente calentona, así se animan y aprovechan la oscuridad, el cine da pa’tanto le digo. Pero no, ya que el noviecito es de los que se sienta a ver la película entera, qué latero!!! Y hace cuánto qué no lo hacen, le pregunto, la Lore queda muda, se pone a lavar unas tazas y me dice que ya lleva un mes sin sexo… Qué horror, por favor acaso no les dan ganas, le vuelvo a preguntar. A mi si, y mucho, me contesta, pero él no quiere.
O este tipo tiene a otra, o esta a punto de salir del closet (estoy casi seguro), o es un idiota.
Lorena, debes hablar con él, decirle que esto no es normal, que si tiene algún problema que te lo diga y ya, para que lo solucionen, si son pareja.
El peladito esta solito en la meza, le sonrío.

Mientras espero a Gonza, me quedo mirando a los chicos de la cafetería, parece que charlan algo muy importante, por sus caras, ahora él me sonríe, espero no haber parecido un copuchento, me pillo justo observándolos. Gonza debe estar leyendo en el baño, ya son las cuatro, me gusta conversar con él, hace tanto tiempo que no nos veíamos, es raro pero a ratos no se que hablarle, siento que no tengo tema, es que creo que he perdido la “chispa” o definitivamente tengo principio de autismo.
La ultima pareja que entró dejo la puerta abierta y entra un viento muy helado, me carga el invierno, es la única estación del año que no soporto, la lluvia me molesta, caminar por las calles haciendo el quite a las pozas, los pies helados o peor mojados, estar húmedo… Mejor cierro la puerta, se me adelanta el chico de la cafetería, me sonríe nuevamente, se percató de que tenía frío. Ya no me queda té.

Llego a la mesa, Eduardo tiene un poco de frío, le digo que ando con mi cámara, quiero tomar algunas fotos, el pelado me sugiere la vitrina de los pasteles, no me tinca, le tomo un par a él, sin que se de cuenta. Y ya pensaste de que vas a escribir en tu crónica, le pregunto. Aun no lo tiene claro, podría ser sobre los temas legales que necesitamos legislar, igual interesante puede ser una opción. La adopción, me dice, para mi no es tema, no adoptaría le digo, no me imagino con un hijo a Eduardo le hubiera gustado ser padre, en alguna ocasión me lo confidenció, pero ya no. Yo por ahora, solo quiero estar tranquilo.

Llegó el Pancho, nos saluda y nos ayuda, le pregunto por su bolso para el gym, me dice que se lo lleva Eric, me carga esa loca tan desubicada, pero Panchi le agarró un cariño. Piden la cuenta los del café y el pie, la Lore se las lleva, le digo a Pancho que quiero solo hacer piscina, me duelen los pies, la idea le encanta, chicos en traje de baño, punto aparte es el profesor, demasiado rico!!! De pronto estamos más animados, la Lore quiere terminar luego, acaba de hablar por celu con su novio, ya viene en camino para la ida al cine. Panchi le pregunta qué peli van a ver, cuando le dice que es Harry Potter, se ríe y le comenta-¡niña qué gay!-, cambio el tema, la pobre no es bruta y de pronto esto la amarga más.
Ahora el peladito pide la cuenta, se la llevo.

Lo mío son mil doscientos, me indica Gonza, le pago con un billete de diez mil. Vamos a caminar al parque, aprovechas de tomar fotos y seguimos charlando, además me sirve para pensar en el tema para la crónica-¡esto de escribir de gays, no se me ocurre nada!-. El chico me trae el vuelto, es agradable él. Nos ponemos las chaquetas, nos despedimos de los chicos del local, ya al salir le comento a Gonza, que me gustó la atención, a mi también me gusta me responde, cuál es el nombre de la cafetería le pregunto, concepto me dice, vamos a venir más seguido, le digo mientras le sonrío al chico del café.
Ahora vamos al parque a caminar a respirar smog puro y ver que se me ocurre escribir con temática gay, Gonza me dice, haz una crónica ficción y que sea de amor, uf!!! Le digo, eso ya es ciencia ficción…

domingo, 18 de octubre de 2009

La úuuultima parte de la novela jejeje

SABADO 02:00 AM

Mi papá se a sentido mal, llegué del trabajo hace casi una hora, le tomamos la presión y está muy alta, le duele la cabeza. Mi mamá está cada vez más nerviosa, tomé la decisión de llevarlo al hospital, lo vestimos y a duras penas lo logramos subir al auto, mi mamá no lograba hacer “andar” el cacharro, estaba hecha un “manojo” de nervios, le grité que se relajara, -¡Atina mamá, no sirve que te pongai’ nerviosa, hecha a “andar” esta güeá!-.

En el hospital, nos hicieron esperar cerca de 30 minutos, después una enfermera ayudó a entrar a mi papá, para luego dejarlo en una camilla cerca de la entrada, no le tomaron la presión, no lo auscultaron, -¡No le hicieron nada!-, hacía un frío de la mierda, pasaron otros 45 a 50 minutos y le pregunté a la enfermera que, qué pasaba con mi papá, -¡No podemos hacer nada, hasta que le baje la presión, por eso lo tenemos en “observación”!-, me contestó muy molesta y prepotentemente.

Sentí en todo mi cuerpo la necesidad de destrozarla, de arrancarle cada miembro y escucharla gritar del dolor, -¡Perra desgraciada, hija de puta, zorra mal parida!-, es demasiada mi ira, mi apá’ se puede morir, mi amá’ está al borde del llanto, desesperada y en este puto hospital no hacen nada, trabajan solo bestias. -¡Reclaman, claman mejores sueldos, un trato digno, se la pasan en “paros”, protestas y la verdad es que su servicio es mediocre, desagradable, prepotente, mal educados, fríos al dolor de nosotros, esta es la gran atención pública, son todos unos hijos de puta!-.

Volvimos a la casa a las 06:30 a.m., al final nos dijeron que la presión le había bajado, le dieron dos “enalapril” y nos entregaron a un viejo mareado y entumido, apenas caminaba, lo subimos al auto y nos volvimos a la casa.

Después de acostarlo, mi mamá se fue al baño, yo trato de dormir, mientras la escucho llorar con dolor, necesito descansar un poco, tengo trabajo este domingo, -¡No voy a llorar!-.

MARTES

Me levanté tarde, tengo todo el día libre, mi viejo ya está mejor, mi vieja está mucho más tranquila y yo me siento horrible.

Salí a comprar pan y aproveché de jugar un “Loto”, lo hice con tanta fe, solo espero ganar, para pagar todas las deudas, poder atender a mis viejos con buenos médicos, que solo el dinero puede dar y por último comprar una casa en la playa pa’mi amá, juego todas las semanas con la esperanza de solucionar nuestros problemas, pero hasta ahora no a pasado nada.

En la noche me llamó Li, quería saber cómo estaba todo con mis viejos, charlamos bastante,, también le pregunté por sus papás, me dijo que se estaban “anulando”, pero que ya lo está superando, que al final es lo mejor, a pesar de que siente mucha rabia con ellos y sus mentiras, su voz sonaba fuerte, sentía su pena y su ira, pero pronto cambiamos el tema, volvimos a bromear con las supuestas parejas, que se formarían en la “pega”, reímos y quedamos de juntarnos mañana antes del turno para conversar y acompañarlo a comprar ropa, le recordé que aun tenía la suya que me prestó en la casa, -¡Es tuya, ese día te regalé la ropa!-, me dice, igual no me parecía mala idea, ahora tengo tenida “nueva”, ya casi al final de la conversación, cuando estabamos despidiéndonos, me pregunta, -¿¡Felipe, con quién vas a “pololear” del trabajo!?-, me sorprendió la pregunta y me dio risa, -¿Por qué?-, le dije, -¡Nada, es para la novela que estoy escribiendo!-, me responde, quedé en silencio y no supe que decir, -¡Piénsalo y me cuentas después, aprovecha puedes elegir!-, me comenta entre risas, nos despedimos.

Aproveché esa noche para ver “The Big Fish”, de Tim Burton, que arrendé.

Fue una noche tranquila, silenciosa, tibia, con la estufa en el living, cada cierto rato pensaba en a quién debo elegir para “pololear” del trabajo.


MIERCOLES

Mi mamá está de muy buen ánimo, mi papá se levantó temprano, están en esos días, que pareciera que son felices, que nada les ocurre, cuando están así, por lo general hace que me relaje y hasta que participe de la supuesta “felicidad” familiar, pero en esta ocasión no.

-¿¡Viste a la “cholita”, parece que se está sintiendo mejor, ayer comió carne molida y hasta lengüeteó un poco de leche?!-, con gran optimismo y ternura me comenta mi mamá, miré a la gata acostada en el sofá, está igual de flaca, o peor, su pelaje negro azabache desapareció, me extrañó darme cuenta que esta era la primera vez, que la veía desde la que la bajé del techo de la terraza, de hecho ya la había olvidado, no la recordaba y ahora está en el living, durmiendo. Me acerqué a acariciarla, es puro hueso y pellejo, apenas si reaccionaba a mis caricias, -¡Le queda poco a la “cholita” mamá!-, estaba cerca mirándonos mi vieja, se puso triste, -¡Ojalá se recupere!-, se acercó a hacerle cariño, me aparté y la dejé sentada al lado de su gata, -¡Mi “negrita linda”, qué le pasa, “negrita linda”-, le seguía hablando como si fuese un bebé, la imagen me produjo de todo, tristeza, rabia -¡Aquí hasta las mascotas cagan!-, mi vieja seguía acariciándola, y la gata parecía que le quisiera hablar, -¡Mamá, si la “chola” muere, va a estar mejor que todos nosotros, así qué no la prives de tan buena oportunidad!-, se giró y me miró muy sentida y enojada, me “descoloqué”, pa’ variar ya la estaba cagando.

Luego ya se había normalizado el ánimo, estaban nuevamente muy alegres mis viejos, de hecho el día estaba muy iluminado, con un sol primaveral, ya estamos en septiembre y justo hoy mi papá decidió que debía afeitarse, había que recortar una cuidada barba de un poco más de dos meses, para al final usar la máquina y rasurar por completo, obviamente el encargado de tan desagradable “tarea”, era yo, hice lo posible por no hacer notar mi molestia.

El trabajo fue largo, pero al final me gustó el resultado. De pronto se vio tan joven y apuesto, sus ojos medio perdidos por la ceguera, no hacían que perdiera el brillo verdoso, realmente se veía guapo y mi vieja también lo notó.

Estabamos en la hora del almuerzo, el menú era porotos con longaniza picada, un plato “fuerte” pa’mi apá’, pero que disfrutó al máximo, yo comí poco, a pesar de gustarme, este último tiempo las legumbres me “sientan” una pesadez muy grande en el estomago, en esas “cosas” el calendario biológico se hace presente.

Ya me estaba uniendo a la “dicha feliz” de mis viejos, estabamos siendo una familia feliz.

Me apresuré para salir luego, había quedado con Li, en el “euro centro”, -¡Este viernes vamos a ir a la playa!-, me dice mi amá’, cuando estaba a punto de salir, -¡Pero este viernes trabajo todo el día, no voy a poder ir con ustedes!-, les respondí casi de inmediato, pero ellos como si nada, se reían, -¡Para la próxima!-, me contesta mi viejo, mientras seguían comiendo, la verdad me gustaría ir con ellos, un poco de mar y aire nuevo, me dio mucha “lata”, -¡En todo caso se van con cuidado!-, les digo, les di un beso de despedida y salí.

En el camino le seguía dando “vueltas” al viajecito a la playa, aunque fuera por el día, tenía muchas ganas de ir, pero trabajo ALL FUCKING DAY, -¡Puta la güeá!-.

Llegué a la entrada del “Euro-centro” por paseo ahumada y Li ya estaba, -¡Chst.., menos mal!-, me espeta mientras mira su reloj, -¡Sorry, me retrasé en la casa!-, fue mi rápida replica, -¡¿Y esa carita?!-, me devolvió de revés, -¡Nada, solo que mis viejos van a ir a la playa este viernes y no voy a poder ir con ellos, ya que trabajo todo el maldito día!-, fue mi quiebre de servicio, -¡¿Tu vieja va a manejar?!-, fue sorpresivo, -¡Pero si ya hemos ido dos veces antes, además en esta fecha casi no hay gente, así que súper tranquilo, por la autopista, nadie te apura!-, fui certero, -¡Teni’ razón!-, fue su derrota…

Recorrimos varias tiendas y al final quedamos “pegados” en la tienda de poleras con estampados de animé, al final muy cagados de risa, no sabíamos cuál elegir si el de la imagen de “Candy” o la de “Archie”, otro personaje de la misma serie, uno de lentes y jockey, aquel que manejaba el auto, una “burrita”, -¡Es que era muy lindo ese personaje!-.

-¡No será muy kitch!?-, me preguntó Li, mientras me mostraba como le quedaba “Candy” en el pecho, me cagué de la risa, -¡Es muy fleto!-, le contesté, al final nos llevamos las dos poleras, el “estreno” en sociedad sería el próximo 17 de Septiembre, en la fiesta “Kitch” de la Blondie, donde la estrella de la noche va a ser la única “Cecilia” en vivo, -¡¿No estamos un poco “pasaditos” pa’esto...?!-, me pregunta Li, mientras ya íbamos rumbo al trabajo, -¡La “dura”, no, no lo creo, me siento un “pendex”, de hecho somos unos “pendexs”!-, nos reímos y seguimos rumbo a la “pega”.


JUEVES

El buen ánimo en casa aun se mantenía, eso es extraño, por decir lo menos, en todo caso es mejor así, el ambiente es más amable, cuando ocurren estos “cambios”, pareciera que la casa se ilumina, suena cursi la güeá, -¡Lo sé!-, pero es la verdad, por lo general es tan “amargo” vivir aquí y así, que parece que todo está mejor, que todo va a ser mejor.

Entre tanta alegría de mañana, se me ocurrió ir a la U., para ver cómo están todos y todo por allá.
Extraño a mis compañeros y esa sensación de que todo es divertido. Me “zampé” dos súper gigantes café, les di respectivos besos a mis padres y me las “emplumé” a la U.

Al llegar, al primero que veo es al Pablo, fue un abrazo tan cariñoso, como si no nos viéramos desde hace años, nos fuimos a nuestro café, pronto llegaron la Tati, Patty y la Flo, me pusieron al día en materias, “copuchas” varias y sus penas. Entre todos nos “subimos” la moral, -¡Es curioso, pero me extraña su desazón, si son unos “críos”, ya quisiera tener sus “problemas” y no tener los míos!-, las clases hoy terminaron temprano, ya que se viene el dichoso “11 de Septiembre” y los “revolucionarios” y “contestatarios” estudiantes comienzan a protestar con la “originalidad” de romper paraderos, semáforos, ventanas, apedrear pacos y demases, y obviamente la fuerza de la ley, con su buen “ánimo” y “caballerosidad” y “consideración” que los caracteriza, nos llenan de bombas lacrimógenas, chorros potentes de agua con ácidos de sus “guanacos”, golpes varios y al final una soberana cagada, nadie entiende nada y los temas de fondo quedan ahí, -¡En el fondo!-, así que antes de perder tiempo y empeorar nuestra salud, nos marchamos al “Medusa” en el trayecto “sonó” mi móvil, pa’variar era Li, así que al final terminamos todos en el bar, la más entusiasmada era la Patty, otra vez se quería “servir” al chino.

Partimos como gente “decente”, pedimos solo 3 cervezas de litro, para los 7,, luego fueron 5, al final eran 7, una para cada uno, ya no éramos “decentes”, solo queríamos diversión, la Patty se anduvo molestando, ya que Li, no le dio “pelota”, este se quedó al lado de los varones, -¿Se han percatado, que siempre cuando hay grupos, las mujeres todas se sientan a un lado y los hombres todos al otro, no se produce la mezcla!?-.

Nos fuimos bien tarde, esta vez procure no embriagarme, solo quedar “chip chip”, del último que me despedí fue de Li, se bajó bien mareado, mientras yo seguí mi eterno viaje, luché arduamente con “Morfeo”, hasta que logré llegar a mi casa, mis viejos roncaban, la casa olía bien, me dormí bien tapado y con ropa.
VIERNES

-¡Levántate Felipe!-, era el clamor de mi vieja, desde la cocina, a ver si reaccionaba, me sentía como el “culo”, apenas abría los ojos, -¿Qué hora es?-, pregunté con un hilo de voz, -¡Las nueve y cuarto!-, me contestó mi mamá, -¡Mierda!-, dije y con mucho “dolor” me levanté corriendo, corrí en el baño, corrí en la pieza, corrí con mi gigante café y me frené solo pa’ despedirme.

Mis padres, -¡Ambos dos!-, muy relajados preparándose, para la ida a la playa, -¡Qué lata!-, dije, -¡Te traeremos un poco de agua de mar y arena!-, me comenta mi amá’ feliz, -¡Uf..., ok, qué la pasen bien, disfruten, mientras yo, me deslomo trabajando, encerrado, sin poder ver la luz del día, pero vuelvan temprano!-, les dije haciéndome el sentido, pero ellos estaban muy alegres, así que ni de “apunte” me llevaron, me despedí “choreado”, subí a la micro y me fui escuchando cumbias, gracias a la gentileza del chofer.

Llegué justo a las 12hrs., estaba la Paola y González, por lo menos sabía que sería un día entretenido, hoy nadie quiso almorzar, los llamados fueron prácticamente la “nada”, pero nuestra acidez tuvo momentos grandiosos, uno de los llamados más “bizarros” fue el de la Cocó Gomero:

YO : ¡Comida a casa express, habla Felipe, buenas tardes!

COCÓ:¡E..., quiero una ensalada del “le fournil”

YO : ¡OK, dígame cuál?

COCÓ: ¡E..., la griega, e..., tú sabes con quién hablas?

YO : ¡No!

COCÓ: ¡E..., soy la Cocó Gomero...!

YO : ¡¿Ya?!

COCÓ: ¡E..., para que me manden todo, e..., o sea, servicio, individual, los aliños y una ensalada grande, e...

YO : ¡OK!

Al final una simple ensalada, quería que prácticamente se la llevaran ya, mascada, para que no se agitase, y todo porque era, -¡La Cocó!-.

Pasó la tarde, llegó la noche, que estaba bien “movida”, éramos en total 12 telefonistas, estaba ya muy cansado, menos mal que faltan solo 45 minutos para las 23:30hrs., y así terminar el eterno e infinito turno, siguen “sonando” las líneas...

-¡Comida a casa express, habla Felipe, en qué puedo ayudarlo?

-¡Buenas noches, busco al señor Felipe Espinosa!

-¡Si con el...

-¡Señor, llamo de la 1era comisaría de San Antonio!

-¡E..., si dígame...

-¡Señor, soy el cabo 2º, Jorge Guerrero y debo comunicarle, que ocurrió un accidente y lamentablemente el señor Antonio Espinosa y la señora Clara Galleguillos, sus padres?..., este...han fallecido, nos costó dar con su paradero, desde las 16 hrs., hora del deceso, que lo estamos tratando de localizar...

Solté el teléfono, sentí mucho frío, las lágrimas se me caían, de pronto a mi lado apareció Luis González, -¿Qué pasa Felipe?-, fue su pregunta no supe que decir...


LUNES

Ha pasado 1/2 hora desde que volvimos del cementerio, quedaban algunos tíos en la casa, les pedí que se fueran, -¡No se preocupen, necesito estar solo por favor!-, se marcharon, el teléfono volvió a “sonar” y lo desconecté, apagué el móvil y me fui a acostar a la cama de mis viejos, eran las 15hrs.


VIERNES

La casa está oscura, no e salido, el teléfono sigue desconectado, enterré a la “cholita” ayer en el patio, la “Amelie” no la e sacado, tiene lleno de mierda el patio, la “niña”, lo único que hace es maullar muy fuerte, el miércoles fui a la aseguradora, todo está listo, hoy es 17 de Septiembre, hoy canta Cecilia en la Blondie.


SABADO

Desperté y en la radio sigue “sonando” el disco de Cocteau Twins, tal como lo programé en el equipo, se repitió durante toda la noche, no sé cuantas veces, - ¡Hoy debo arreglar la casa!-, me levanté a tientas, me duché, me afeité entero, limpié el patio, saque a la perra al antejardín, abrí las puertas y las ventanas, hice un aseo exhaustivo, conecté los teléfonos.

Mucho tiempo se me fue contestando los llamados, primero mis tíos, luego fue Luis, le siguió la Tati, el Pablo, la Flo, la Pao, la Teresita, la Patty, -¡Todo esta bien!-, es lo que más dije, me preparé unas ensaladas de almuerzo, el ambiente estaba hediondo a asados, cada cierto rato escuchaba la voz de mi amá’ saboreándose los asados, en el baño están sus cremas, su colonia, todo está donde mismo, arreglé su pieza, por si desea volver a dormir en su cama...

Tropecé con los zapatos de mi apá’ y ya no aguanté, lloré tanto, no podía parar de hacerlo, -¡Los extraño…, los quiero!-.

Me arreglé, me puse mi polera “Portishead” y saqué a pasear a la “Amelie” a la plaza cercana, la dejé correr, a ver si se perdía, pero no se alejo de mí, después de un rato volvimos.

-¡Voy a ir al cementerio!-, le hablé a la perra, estabamos llegando a la casa, cuando frente a la reja esta Li, me sonrío, -¡Hola, me costó dar con tu casa, nunca me invitaste!-, me dijo, hubo un silencio y luego nos abrazamos. Entramos, me ayudó a guardar a la perra, luego tomamos café, hablamos de la “pega”, le pedí que me acompañara al cementerio.

Mientras íbamos de camino me preguntó, -¿Tienes mucha pena?-, -¡Cómo siempre!-, le contesté, -¿Necesitas plata?-, fue su otra pregunta, -¡No, el seguro cubre todo, hasta mis problemas y aun queda, ya no tengo problemas!-, le contesté con amargura, -¡Lo siento!-, me dijo, -¡Yo aún más!-, le respondí.

Seguimos en silencio, ya en la entrada del cementerio, me detuve a comprar flores, -¡Sabes nunca me han gustado los cementerios, los encuentro inútiles, mi amá’ pensaba igual, ella quería que la “cremaran”, al igual que yo, pero una vez mi viejo dijo que quería ser enterrado, así que mi amá decidió que entonces ella también debía ser enterrada al lado de él, pa’que no se quedara solito, me decía!-, le dije, Li me miraba con los ojos brillosos y siempre sonriendo, -¡Eso debe ser amor!-, me dijo, asentí con la cabeza mientras no podía evitar las lágrimas, entramos al campo santo y llegamos hasta sus tumbas, entre los dos arreglamos las flores, después nos sentamos en el pasto, estuvimos largo rato en silencio, luego Li, me habló...

Li : ¿Has pensado lo de la novela?

Felipe: (lo miré y le sonreí) ¿Lo de con quién voy a pololear de la pega?

Li : ¡Aja...!

Felipe: La verdad aun no lo sé, tengo dudas...

Li : ¡Decídete luego, vas a ser el protagonista, te prometo un final feliz...(me miraba fijamente)

Felipe: ¡Esta bien, me decidiré luego, dame un poco de tiempo!

Li : ¡OK, te entiendo, pero es bueno que escojas bien, alguien que te quiera de verdad…, tengo que terminar luego el cuento...!

Felipe: ¡OK, OK..., no sé bien, pero sonreímos y nos fuimos caminando en silencio…

domingo, 27 de septiembre de 2009

Beffett a Domicilio 6ta parte

JUEVES

Mientras viajaba en la micro en la mañana muy temprano, sentado al lado de la ventana, rumbo a ninguna parte, ya que no puedo entrar a clases, y ya me sentía avergonzado de ir solamente a juntarme con mis compañeros. Pensaba en mi familia y que en estos momentos no valemos nada, somos un “problema”, el único valor, -¡Por lo menos económico!-, para el mundo es muertos, gracias a los seguros.

Juntos valemos como 48 millones, sonreí al verme en el vidrio de la ventana, valemos menos que un premio del “loto” o “kino”.

Sin darme cuenta ya estaba en la U., me quedé en el café, cada tanto rato me acompañaba el Pablo o la Tati, algunas veces la Flo o la Patty, también me llamó Li, está preocupado por mi, también quiere ver la forma de solucionar de alguna manera mis problemas económicos, casi se viene de la casa a verme a la U., pero le dije que se quedara tranquilo, -¡Ya es bastante humillante que los amigos se preocupen por uno y te tengan lástima, como para que él, esté casi cuidándome!-.
Luego ya en la tarde, llegaron al café Pablo, Tati, y la Flo a acompañarme, al final nos fuimos al “Medusa”, allí después de unas cuantas cervezas y de buscar soluciones para obtener dinero para pagar mi deuda, comenzó el ánimo a “levantar”, los comentarios sarcásticos hacia el resto de público en el local no se hicieron esperar, y así con mucha cerveza y naturalidad se nos fue el resto del día y parte de la noche, tampoco recuerdo cómo llegué a mi casa.

VIERNES

Me levanté tarde, apenas hablé con mi mamá, la “cholita” está peor, la inyectaron, pero al parecer no a servido de mucho, me dio mucha pena, -¡Pobre gatita!-, mientras la “niña”, -¡La otra gata!-, anda con su tremenda barriga güeviando por toda la casa, mi mamá esta más triste, ya eran las 15 hrs., me despedí y me marché al trabajo.

Cuando llegué al “templo del laburo”, me percaté de que había un “ambiente” un tanto tenso, hasta un poco triste, a decir verdad nunca el ambiente aquí a sido precisamente festivo, pero esta vez la mala “onda” se notaba demasiado.

La Paola, que estaba desde la mañana me explicó el “problemita”, se rumorea que a la Teresa la van a despedir, no me sorprendió demasiado la situación, era de esperar, -¡Es cierto que la mayoría llega atrasado a los turnos, pero lo de ella es güeveo, una, hasta tres horas de atraso, con la sencilla explicación de que se quedó dormida, o sea!!!-.

Pero el hecho de que la despidieran igual incomodaba, tiene un hijo y eso me hacía tenerle lástima, -¡Eso es mucho, imagínense yo, tenerle lástima a alguien, qué queda pa’mi entonces ja..!-.

Fueron llegando de a poco el resto de telefonistas, entre ellos venía Li, lo puse al tanto de lo que estaba pasando, me miraba fijamente mientras le hablaba, al final se quedó en silencio, me imagino que pensando todo lo que le dije, luego suspiró cómo si estuviera cansado, -¡Le pasa por güeona!-, fue su comentario, se notaba que estaba muy molesto, -¡Cuántas veces le dije que llegara temprano a la “pega”, qué piense en los problemas que tiene, en su “cabro” chico!-, nos quedamos mudos la Pao, González y yo, solo lo miramos, de pronto se dio vuelta y se metió en su computador y comenzó a jugar “carta blanca”, los tres nos miramos un tanto extrañados por su reacción, pero no alcanzamos a opinar ya que los teléfonos comenzaron a “sonar”.

-¿Qué “onda” Li?-, le pregunté al ver que seguía enrabiado, -¡Me emputece la gente poco consecuente, irresponsable!-, fue su respuesta, para luego entre llamado y llamado, seguir diciéndome que le preocupa la situación de la Teresita, que le tiene afecto y que ella es mamá.

Sus explicaciones eran lógicas, o mejor dicho ciertas y lo de preocuparse también era algo así como obvio, -¡Es nuestra compañera!-, pero de ahí a tomar esa actitud de excesiva rabia, me parecía “musho”, por decir lo menos, si total nunca han sido precisamente tan “inseparables”, ni la Marisol, su “amiga” del alma estaba así de contrariada, de hecho parecía no preocuparle demasiado.
Con el correr de los días, se empezó a rumorear que el Li, estaba enamorado de la Teresita, la primera vez que escuché tal hipótesis me dio mucha risa, pero cada vez que recuerdo su actitud pareciera ser lo más lógico, -¡Li enamorado…, y de la Teresita!?-, no sé pero la idea sigue sin “calzarme”.

Ese día me fui con el Li, en la micro, hablaba poco, parecía que no estaba, le preguntaba cualquier cosa, pero ni me “agarraba”, de pronto sentí rabia y al instante asimilé cómo se debía sentir él, cuando siempre me va hablando y yo estoy “sumergido” en mi mente, pensando o soñando.

Entonces atiné a preguntarle por sus papás, ese es un tema que lo debiera volverse a mí y olvidarse un rato de la Teresita y por fin hablar, -¡Mejor no lo hubiera hecho!-, me miró furioso, se le pusieron los ojos redondos, si hasta parecía un “animé”, -¡Todo está echo mierda, mi viejo quiere echar a mi amá’, las peleas son horribles, “apoteósicas”, se insultan como si fueran dos “flaites” desconocidos, con unas ordinarieces, además nos enteramos con mi hermano, que se “cagaban” mutuamente hace años, prácticamente desde que se casaron, los dos son unas mierdas, unos cínicos, no se quieren, nunca se han querido, no sé por qué mierda se casaron, quizá fue por mi, son unos desgraciados de mierda!-. Quedé “helado”, no dije nada, no sabía que decir, no se veía triste como la vez anterior, por el contrario, por primera vez lo vi enojado, muy furioso, y eso para mi era muy extraño.

Seguimos en silencio el resto del viaje, ya cuando faltaba poco para que se bajara, me volvió a hablar, -¡Discúlpame, no quise gritarte!-, me tomó la mano y con la mirada baja y esta vez triste me sonrío, hice lo mismo, me dio pena sentirlo así, le dije que se quedara tranquilo, que todo está bien, -¡Lo típico!-, cuándo bajó se dio vuelta para despedirse haciéndome señas con la mano.

El resto del camino fue silencioso, miraba mi reflejo en la ventana, imaginaba mi casa, veía a mis viejos y no deseo llegar a esa casa, me empecé a sentir muy angustiado.

Al bajar de la micro, no sabía que hacer, crucé la calle y los pies me llevaron rápidamente, había mucha gente en las calles, se notaba que era comienzo de fin de semana, estaba también el viejo culiao que se “pesca” a su hija, esta vez no se me quedó mirando.

Al parecer toda la gente tenía ganas de güeviar, hasta olores a carnes asándose se respiraba en el ambiente, llegué a mi casa, estaba frente a la puerta de la reja y vi que había luz en el living, -¿¡Mi amá’ en pie?!-, me parecía muy extraño ya son la 01:00 hrs., entré tranquilo, pero expectante, lo primero fue escuchar la radio “tocando” cumbias, la luz de la cocina estaba encendida, miré la pieza de mis viejos y vi que mi apá’ dormía, caminé a la cocina y allí estaba mi vieja cocinando, me preparaba arroz con choritos, para que lleve de almuerzo al otro día al trabajo, tenía el rostro “colorado”, me saludó alegre, -¡Parece qué están haciendo un asadito por acá cerca!-, me dice saboreándose el asado imaginario, mientras se tomaba un “combinado”, la acompañé en amena conversación de lo acontecido en el día, hasta que terminó de cocinar (cerca de 20 minutos), luego nos fuimos a acostar.

En la pieza encendí un cigarrillo, ya estaba acostado, ya todo estaba en silencio, se había acabado la “fiesta” de mi mamá, ya estaba profundamente dormida, ya terminó el día.


SABADO

Amaneció muy helado, a pesar mío me levanté bien temprano, me tomé un café gigante, para reponerme y me marché a la “pega”, no hablé nada con mis viejos.

Al llegar al trabajo, lo primero que hice fue encender la estufa, prepararme un café, saludar al ordinario de turno en despacho y por último encender los computadores, tuve que esperar varios minutos para hacerlo, ya que el ordinario tenía la cagada con el “servidor”, -¡Hoy no pinta bien día!-.

-¡Debería dedicarme a leer el futuro!-, el día fue como el culo, asqueroso, estuve con un genio de la cresta, apenas hablé.
En todo caso no diferenciaba mi carácter mucho con el del resto, hoy nadie quería estar ahí, -¡Nunca queremos estar aquí!-, al final cuando terminó mi eterno turno, me fui rápidamente, casi no me despedí, en todo caso creo que a nadie le importó.

Menos mal que en mi casa estaba todo en silencio, no tuve la obligación de hablar con nadie, me fui a dormir de inmediato, para levantarme a primera hora mañana y volver a ir al trabajo.

Me sentía cansado y agobiado, pero no me quedé dormido hasta unas cuantas “eternas” horas más tarde.


LUNES

Hoy decidí llegar más temprano, -¡Una hora antes!-, no precisamente porque me encante mi adorable trabajo, es solo, para hacer más horas y así esperar a que a fin de mes, mi sueldo se incremente “algo” más.
Al llegar me encontré casi de frente con Ramón, él es un chofer o “driver”, como llaman acá a los que reparten la comida a los domicilios, por lo general no hablo con ellos ya que es muy difícil llegar a conocerlos, por la rotación tan alta que siempre hay, solo existen unos pocos, -¡Muy pocos!-, que están contratados y esos son de lo peor, bueno por ahí habrá algunos que son excepciones, pero como digo son los menos, muy menos.

Ramón, es uno de los que no es una excepción, muy por el contrario es de los peores, el más malo, se mantiene trabajando ya que es “protegido”, por la gente de despacho y porque los dueños que son malos empresarios, no se percatan el tipo de entes que tienen trabajando.

Me saludo de malas ganas, yo hice lo contrario, -¡Hay que demostrarles lo qué es ser gente a los rotos!-, abrió su boca asquerosa, le faltan dientes, su aliento a mierda viva, sus ojos como desviados, producto de tanto alcohol que consume, su piel morena y arrugada, más su pelo canoso y poco, peinado hacia la izquierda y corto, -¡Uf…, y los clientes aceptan de sus manos la comida que les entrega, qué asco…!-, se acercó mucho a mi, para preguntarme por la Paola, quería saber si venía hoy al turno, su aliento casi me derritió, -¿ Por qué será que algunas personas que ni siquiera te conocen, no son amigas ni nada, se toman el derecho a acercarse o tocarte, como si hubiera confianza para ello?-, le contesté rápidamente y librarme de tal hedor y horrible humanidad, que venía hoy, pero más tarde y me apuré a entrar a la sala de telefonistas, pero el viejo imbécil insistió, me detuvo de nuevo, para hablarme de que estaba reuniendo gente, para formar el equipo de futbolito de la empresa y participar de un campeonato, y le Interesaba saber si quería participar de tan entretenido “panorama”, -¡Podemo ganar el campeonato y despué hacemo un asaito, compramo copete, el panorama está wendi o no?-, terminó de decirme aquello y ya no aguantaba más su aliento de mierda, en eso apareció la Karla, con su rostro de “alegría”, y el viejo asqueroso se la quedó mirando con ojos lascivos, se notaba lo que estaba imaginándose con la pobrecita, y fue detrás de ella para hablarle de cualquier idiotez, con tal de estar al lado de ella y ojalá lo vieran otros chóferes, para poder decir después, que la Karla está detrás de él, “ya qué todas las minas telefonistas son buenas pa’l gueveo”, según los comentarios que hace a todos los chóferes nuevos que entran a este trabajo,-¡Viejo culiao…!-.

Lo increíble es que más de una vez hemos recibido reclamos de clientes por el servicio que presta este individuo, les tira las monedas cuando la propina es poca, otras ni siquiera saluda y es prepotente, y cuando se las a dado de galancete de quinta categoría con algunas clientas, haciendo insinuaciones indecentes.

Pero jamás la gente de despacho le a dicho nada, para que deje de hacer semejantes estupideces, ni a los dueños les han contado lo que ocurre con este viejo ordinario, o estos se hacen los desentendidos, total, para qué echarlo, está contratado y deberían pagarle “mucho”.
A pesar de que les pagan poco a los chóferes y como son unas mierdas arrastradas los que están contratados,(hacen todo lo que les piden), -¡Lindo sistema de trabajo!-, para qué complicarse, total nunca se va a saber lo que ocurre.

Al rato llegó la Pao, le conté que el viejo quería hablar con ella, esta se extraño, no se imaginaba que querría hablar con ella el anciano decrepito y hediondo, le pregunté si sabía alguna “cosilla” sobre la vida de este ente, y me contó que vivía en la casa de una hermana solterona, con toda su familia, eso significaba esposa y cinco hijos, que la hermana tenía un buen trabajo y que ella le pagaba los colegios y el instituto a uno de ellos, además de que le estaba pagando un tratamiento dental, para que se arreglase el hocico, -¿Pero en que gasta la plata que gana acá trabajando, si viene casi todos los días?-, le pregunté de inmediato, -¡En copete, si se lo pasa tomando casi todos los días, cualquier día llega borracho a entregar una comida o se mata cuando se va pa’la casa!-, me respondió la Pao, mejor cambié de tema, me sentía bien al saber que hacía lo correcto manteniendo al margen a este tipo, no era porque fuese clasista o discriminador, por favor soy tan pobre como cualquiera y los hay más que yo, pero de verdad a gentuza como esta hay que tenerlos a distancia, lo único que ocasionan son problemas, conventilleos, gente mala clase como diría mi abuela.

Al turno llegó Li, se sentó a mi lado y esa noche competimos quien ganaba más rápido “carta blanca”, terminamos empatados, pero creo que se dejó ganar. Estaba de buen ánimo, conversamos y nos reímos mucho del famoso “pichichi”. Lo que pasa es que a este individuo se le ocurrió llamar para pedir comida de La Pizza Nosstra, y lo atendió Li, el tipo quería una pasta de nombre extraño, con unas salsas igual de extrañas, le dijo que no estaba en la carta el dichoso plato, pero el con tono muy prepotente le dijo que llamara al restaurante y le dijera que el plato era para él, “El pichichi”, entonces Li dejó la línea en espera, para comunicarse con el local, pero antes nos comentó a mi y a la Pao, lo que quería el mal educado deportista, nos cagamos de la risa, -¡Y vende la imagen de educadito y buena gente el roto!-, comentó la Pao, -¡Para qué veas lo qué produce la plata en los ordinarios!-, dijo Li, mientras yo llamé al restaurante, para consultar por el plato, al final me dijeron que ese plato no existe, que a lo mejor lo que quiere es un tris de pastas, pero que las salsas que nombra tampoco las conocen, quizá sean ragú y leggera, pero que estás no las preparan con el dichoso plato, al final la conclusión era la misma, que con la gran mayoría de los clientes, -¡No sabe lo qué quiere y está hablando puras huevadas!-, Li le contestó al famoso “pichichi”, diciéndole que el plato que pide no existe y que lo similar debe ser el tris de pasta, -¡Eso, eso es lo qué quiero…, eso es lo bonito de la comida no…!-, le contestó. No entendimos nada y eso fue al final lo que le enviamos, sentimos un poco de rabia, risa y hasta vergüenza ajena, mejor lo olvidamos, así que nos levantamos los tres y nos fuimos a preparar café y seguir con nuestras vidas…

Esa noche nos fuimos los tres juntos, algo nos pasaba ya que estábamos demasiado “amorosos” entre nosotros, por lo menos la Pao y yo, ya que Li, es más sereno y a mi siempre me trata bien.

Nos despedimos de la Pao, se iba a juntar con su noviecito, seguimos el trayecto solo los dos, -¿Aún no te llaman del canal?-, me preguntó, con la cabeza le dije que no, ya era su turno de bajar, -¡Ya va a salir algo, llámame cuando llegues a la casa!-, me dijo antes de bajar, nos despedimos tenía las manos heladas al igual que yo, la micro parece un verdadero refrigerador. Seguí mi camino a la casa, todo tranquilo.


MIERCOLES

Las oficinas de cobranzas de la U., están siempre bien calefaccionadas, pero no podía evitar el tiritar, debo en total con intereses incluido $645.585.- pesos, para repactar debo tener un aval que ellos evaluaran y verán si es “aceptable”, debo cancelar $200.000.- pesos y el resto pactarlo en 5 letras bancarias, recién así puedo volver a clases, con la deuda repactada, más el resto de letras que quedan del año académico, esa es la única solución, para poder seguir estudiando, les expliqué lo ocurrido en mi casa, la enfermedad de mi viejo, sus ingresos paupérrimos, mi vieja y su “insignificante” negocio y mi mierda de sueldo, pero no existe otra posibilidad, estoy viejo pa’algun crédito o beca, así que debo pagar no más.

En el local de la “tía” me tomo un café cargado y sin azúcar, mientras suena por la radio “fifty-fifty clown” de Cocteau Twins, me siento “flotar y con ganas de llorar.

Me bajé de la micro, -¡Casi me caigo!-, miré la calle estrecha y todas las casas pegadas unas con otras, caminé lento, veía sus jardines pequeñitos, las rejas delgaditas, los números en las puertas, -¡Tan insignificantes!-, los techos todos iguales, del mismo color, ventanitas con visillos blancos, parece que viven enanos, todo es pequeñito, reducido, hasta el viento que corre es cortito, será para no molestar a los “pequeñitos” que habitan las pequeñitas casitas, todos duermen, no hay ruidos, solo me escucho yo, como que fuese grande, -¡Muy grande!-, entre tanta insignificancia, entre sus autitos usados, chocados, del año de la mierda, sus camitas, deben tener sueños chiquititos, apenas caben en sus cabecitas, pequeñitos conformistas, felices de ser “chiquititos”, me tropiezo en la veredita, casi caigo de nuevo.

Busco una micro para arrancar, me quedé dormido, tengo tanta pena, tengo mucha vergüenza, estoy borracho y me perdí.
Quiero llegar a mi casita, pegada a otras casitas, con sus jardincitos, con mi camita, -¡Estoy borracho!-, tengo tanta vergüenza…


- 1991 –

Había terminado la carrera de “Comunicación y Locución”, a duras penas, estaba sin trabajo y debía como 5 letras, al acto de egreso fue mi mamá, mi papá no le interesaba ir, todo se supone que sería lindo, pero más bien fue estresante, sentía el hecho de deber plata al instituto como “algo” limitante, luego de la ceremonia y brindis nos fuimos a la casa, mi mamá estaba contenta, me decía que ahora te va a empezar a ir bien, debes enviar currículos a las radios, a los canales de televisión, eso me hacía ilusión, mientras íbamos en la micro.

Me pasé muchas semanas y meses yendo a cuanta radio había, me conseguí recomendaciones, formulé proyectos para programas, que luego vi o escuché, que otros hicieron.

Me presenté en los canales de televisión, como pude preparé otros proyectos y logré entregarlos, en algunas ocasiones a directores que hoy siguen en sus puestos, por más que los llamé por teléfono, los seguí, nada pasaba, me mantenía optimista, el hecho de estar trabajando en una obra de teatro como director de escena, vacante que logré sin querer, por que el director,-¡Un viejo asqueroso!-, me tenía “ganas”.

A la obra le fue bien, la compañía era una mezcla de viejos estandartes y “figuras” nuevas, de hecho la protagonista salía en la tele, eso era un “plus” y una alegría para el equipo, lo pasé bien, trabajé harto, gané muy poco.

Con un poco de la esquiva suerte entré a trabajar a la recién inaugurada radio “Nina”, emisora de puras minas a hacer comentarios de espectáculos o mejor dicho hablar de “panoramas” culturales, obvio todo esto “ad honorem”, por una a dos horas los días sábados, con la locutora oficial.
Aprovechaba de promocionar la obra donde trabajaba, fue un período “agitado”, donde aprendí, trabajé, pero al final igual quedé sin nada.

No conseguía una “pega” en el medio, pronto tendría que buscar un trabajo tradicional (vendedor, júnior, etc.), para generar fondos, aun debía pagar lo que debía al instituto, además por más que quisiera algo mejor en trabajos, no estaba apto, a pesar de tener educación, no es lo, que las empresas quieren o necesitan y para peor no tengo ningún “pituto”.

Todo el año buscando “pega”. Cierta vez en una agencia de una mina hasta hoy conocida como una productora “buena” en el medio, recuerdo que me llevó a un lado de su oficina, antes de hacerme el “casting” y me dice que mejor me olvide de esto de actuar o la radio, -¡Eres moreno!-, a la gente que mueve los medios le gustan solo los rubios, los blancos, las caras bonitas, la miré sin entender bien, le sonreí, le di hasta las gracias y me fui…

A pesar de estar todo cagado, sin plata, sin “pega”, igual me sentía optimista, de hecho mi mamá me pasó plata, que le pedí, para ir a bailar, era como mi quinta vez que iba al “Quasar”, ya le había perdido el nervio a ir solo.

Igual me costaba asimilar tanto maricón junto en un lugar tan chico, fue un sábado, tres días después de mi cumpleaños, esa noche conocí a Luis, a partir de esa noche me olvidé que quería ser, solo quise estar enamorado…, de él.


- PRESENTE –

-¡Viejo culiao!-, chofer de mierda, frenó tan fuerte que me pegué en la frente con el asiento de adelante, aun falta para llegar, e viajado toda la noche, de micro en micro, ya me siento mejor de la borrachera, al mirar el reloj veo que ya son las 04:37 hrs., de la madrugada, -¡Ojalá qué mi amá’, esté durmiendo tranquila y que no se haya dado cuenta qué aun no llego!-, tengo sueño, tengo pena, e recordado mucho esta noche, me siento tan estúpido de todo lo que e echo, del tiempo perdido, me vuelvo a arriesgar para ver si ahora hago lo que no hice antes y estoy peor.

Ya estoy llegando, aun estoy mareado y me cuesta hablar, pero el “buen” chofer entiende y se detiene, -¡Ya queda poco!-, tengo sueño.

Entré lo más silencioso que pude, mi mamá me habló desde la pieza, -¡La hora qué es oye, estaba preocupada!-, la miré desde la puerta, mi viejo estaba sentado en la cama mirando el suelo, -¡Botame la “pélela”!-, me pide, no le dije nada, solo lo hice. Me quiero acostar a dormir, necesito mi cama.

SABADO

Otro eterno turno de 12 horas, en todo caso hoy no hace frío, hay un sol bonito, no calienta nada, pero es acogedor, a parte la Paola, que abrió el turno conmigo está de lo más dócil y tierna, al parecer su romance va de lo mejor, sigue con el cuentito de fue tocada con la flecha de Cupido, que su novio aquí, que su noviecito acá, ya no le interesa salir con nosotros, solo tiene tiempo para “follar” con su amorcito.

-¡Chascoberto, me voy a ir a vivir con mi novio!-, me grita, -¡¿Me estai’ güeviando!?-, exclamé al segundo. Se cagó de la risa y ya me relajé, esta mina es tan “care‘raja”, que es muy capaz de hacer semejante locura.

Paola después de tener a su hija, dejó de tomar en serio a los hombres, suena cliché el asunto, pero así es, amó con todo al papá de su hija, pero este escorpión caliente, la trató como la mierda y pa’ peor, se casó con otra mina, a la que dicho sea de paso se la caga con cuanta “zorra” se le cruza.

No debiera extrañar tal situación, los escorpiones (hombres – mujeres), son así, tienen que sentir que son deseados y saber que pueden tener todo el sexo de todos los sexos.

Lo mejor es ignorarlos, y que sientan eso y es factible que sigan a tu lado, solo porque sienten que no te han “ganado” o “dominado”, -¡Parezco maraco, con el cuentito de los signos!-.

La Paola estos últimos 8 años, sé a dedicado a pasarlo bien con los tipos que le gustan, porque, -¡Ojo!-, es ella la que escoge, por lo general los idiotas se enamoran u obsesionan con ella y eso la divierte, me imagino que será una especie de venganza o de verdad ya no se “engancha” con facilidad, lo cierto es que no se “amarra” a ninguna relación, lo primero es su hija y ella y todo lo que implique beneficio para ellas.

Pero ahora le a dado con el dichoso noviecito y ya lleva mucho tiempo con él, además anda con el “cuento” de ser fiel, lo que ya me parece demasiado, en todo caso debo reconocer que desde que está con el susodicho que no sale a “carretear”, la invito a tomarnos unas cervezas y me dice siempre que no, ya que se debe juntar con el “güeón”, eso a veces me molesta, -¡Cómo tanto amor!-, le digo, -¡Pa’mi eso es pura “calentura”!-, le sigo repitiendo, pero ella como si nada, me dice que no sea envidioso, -¡El amor no existe Pao!-, le grito y más se caga de la risa, -¡Si sigues así vas a quedar embarazada “güeona” tonta!-, recién ahí se le acabó la risa, me miró muy seria, como afligida y molesta, -¡No digai’ eso, qué se te seque el “paquete” por maricón!-, ahora quien se caga de la risa soy yo.

Mientras seguíamos con nuestra “pelea”, aparecieron la Teresita con el Li, venían de lo más animados, me llamó la atención ese hecho.
Le pregunté al oído a la Pao, sobre la situación de la Teresita, -¿Al final no la despidieron?-, me dijo que no, que le habían llamado la atención por enésima vez, pero nada más, -¡Otra vez la perdonaron!-.

Me alegró saber que ya había pasado el “peligro” para la chica, esperemos ahora se ponga las “pilas” y “atine” a llegar a la hora y dedicarse a trabajar bien. Al rato llegó González, así completamos el “elenco” del medio día, con los más sádicos y ácidos.

El día fue bien “movido”, estaban todos con hambre en Santiago oriente, lo peor fue que todos los pedidos llegaron tarde, los menos fueron de 20minutos después de la hora, así que los teléfonos no paraban de “sonar” sus “rings”, pero no para hacer pedidos de comida, si no más bien para hacer sentir y escuchar los “bramidos” de reclamos de nuestra distinguida clientela, la gritería empezaba primero por los atrasos, luego por platos mal entregados, comidas frías, etc.

Para variar nosotros los telefonistas nos llevamos los insultos de la, -¡insisto!-, “distinguida” clientela, sin tener culpa alguna, pa’variar el güeón de despacho se hizo el desentendido, esta vez el tarado de turno era el negro “picante” de Ariel, un personaje que debería rápidamente terminar la enseñanza básica, -¡Quizá tiene todos los estudios, pero no se nota!-, no sabe hablar, con un pelo negro de aspecto sucio grasiento, -¡Cómo si no se lo lavara jamas!-, además lo usa largo y con esa extrañeza que solo da la madre naturaleza, -¡Tiene los ojos de color azul!-, un “roto” mestizo, pero a este lo mantenemos distante, para que no se suba por el “chorro”, ya que a los ordinarios hay que mantenerlos de “lejos”.

Comenzamos a almorzar como a las 18hrs., -¡Gracias Arielito de la guarda!-.

Emputecidos y agotados, tratábamos de comer algo, mientras hacíamos turnos rotativos, para contestar los malditos teléfonos, que no paraban de “gritar”, lo peor era que aun nos quedan cerca de 6 horas más de trabajo.

Ya estaban llegando el resto de compañeros del turno de la tarde, quienes “gentilmente” al vernos que estabamos con la “mierda hirviendo”, tratando de terminar nuestro almuerzo, hicieron lo posible para tomar todas las llamadas y así poder comer “algo” más tranquilos.

A las 19 hrs., habían llegado todos, Carla con su cara depresiva, como es habitual, Coté a dar “vueltas”, Marisol la que apenas viene y el chancho Jaime -¡En fin, cero aporte!-, con el resto de compañeros continuamos el turno, a esas alturas ninguno estaba de buen ánimo, seguían llamando clientes para reclamar.

Ya a las 23 hrs., nos paramos casi como “resortes”, tomamos nuestras cosas y nos marchamos.

La noche estaba muy fría, Li se fue con la Teresita, y yo con la Pao y González, este a sido un sábado como el “culo”.



VIERNES

Esta semana a sido asquerosa, mis viejos están más insoportables de lo normal, y yo me e sentido una mierda, más de lo habitual, no e trabajado en todos estos días, me los dieron “libres”, así que toda mi actividad se a centrado en buscar trabajo, dormir, ver películas todas las noches, -¡Ya qué no puedo dormir!-, leer algún libro ya leído o cualquier “cosa” que me libere, que me aleje de mis viejos, de esta casa, de mi familia.

El otro día mientras escuchaba “Lucha de Titanes” de Nacha-pop, en una galería de tiendas, por los pasillos, me imaginé cantando la canción, con algunos músicos que me sonreían, frente a un público no tan numeroso, pero amable, cálido, que me seguían felices mientras seguía cantando, con miradas aprobatorias, de cariño y yo demostraba mi nerviosismo y hasta un poco de vergüenza, pero todo salía perfecto, igual que el disco, al terminar la canción, nos aplaudían y me sentía tan bien, -¡Sonreía!-, con los ojos brillosos mientras iba saliendo de la galería.

Hace unos días atrás mi mamá fue al supermercado y entre toda la mercadería que debía comprar se permitió un “lujo”, compró un pollo asado de $1.990.-, nunca me había alegrado tanto por un “avechucho”, como en esa ocasión, ya llevaba desde el día anterior sintiéndome mal del estomago, estaba como “inflado”, la mayoría me decía que eso era el colon, que se debía al estrés, y si así era debía tener una dieta “blanda” y eso se resumía a galletitas de fibra y mucho té, o sea, a esas alturas estaba cagado de hambre y el dichoso pollo venía a ser un plato apreciadísimo, en resumen mi vieja lo repartió de la siguiente manera, ¼ de pechuga pa’mi viejo, un trutro completo pa’ella y el otro trutro completo pa’mi, al final quedé con hambre, el dichoso “avechucho” no era muy grande, así que decidí tomar el otro cuarto de pechuga, que quedaba y hacerme un sándwich y ahí saltó mi vieja, -¡¿Por qué te vas a servir esa presa!?-, tengo hambre fue mi respuesta, -¡Pero a lo mejor viene alguna visita y le puedo servir pollo, no seas fresco...!-, fue su respuesta, era tan grande mi ira que lo único que quería era tirarle en la cara su mierda de pollo, tomé la presa y la guardé en el microondas y me fui a mi pieza, en la tarde salí a caminar, luego a un cyber-café y volví ya de noche tarde.
Estaban acostados, me sentía igual de “inflado”, que el día anterior, entré a la cocina a calentar agua para tomarme un té y vi en el microondas la pechuga de pollo que mi “mamita” había guardado, para alguna visita, suspiré hondo, me serví la cagá de té y me fui a acostar.

Ya me e sentido mejor del estomago, e seguido a punta de galletitas y té, por lo menos voy a bajar de peso, -¡Cómo si estuviera gordo!-, hoy recibí al cartero, traía puras cuentas y un sobre pa’mi, donde un abogado me daba 10días, para “regularizar” mi deuda con una tienda, -¡Vaya qué semana!-.

No quiero ir a trabajar, pero es peor quedarme acá en la casa, con mi familia, me siento más solo, la presión es peor, no salgo, no tengo plata y nadie me llama, nadie me ayuda o me puede ayudar, ni siquiera el teléfono suena, por una “pega”, ni pa’una fiesta, ni pa’güeviar, ni siquiera un llamado equivocado, no me a llamado ni el Li...


MARTES

Tomé la decisión de pedir un préstamo a la caja de compensación, a ver si me dan el dinero y “repacto” algunas deudas y abono algo de dinero a la universidad, para seguir estudiando, -¡Otra deuda más!-, pero no tengo otra opción, porque lo otro es que me muera y mi vieja cobre el seguro y pague todas las “calillas” o se muere ella y cobro a la aseguradora y pago yo, pero eso no va a suceder, -¡No quiero que suceda!-, así que lo mejor es conseguir un aval, espero que Li, lo sea.

Marqué la tarjeta una hora antes, tendré que trabajar más horas, para poder ganar un poco más de plata y pagar el préstamo, -¡Si es que me lo dan!-, solo están la Carla y el Coté, este último se alegra de verme llegar tan temprano, ya que así se puede ir y no esperar a que den las 18 hrs.

Obviamente no lo dudó y se fue prácticamente apenas llegué, me quedé solo con la Carla, quien no es precisamente una gran compañía, es una chica eternamente depresiva, nunca sonríe, siempre se queja, a pesar de ser una niña joven, bonita, sin problemas económicos, no es una millonaria, pero su vida es tranquila, vive con su vieja, además estudia, o sea es todo lo que me gustaría hacer y tener, -¡Si tiene hasta novio!-, no entiendo a estas gentes, -¡Lo tienen todo!-.

Se me hizo eterna la hora que pasamos juntos hasta que empezaron a llegar los demás y ella se pudo ir. La primera en llegar fue la Pao, detrás llegó González y al final aparecieron Li con la Teresita, -¡Estos ya parecen “noviecitos”!-.

Esperé a que Li, se sentara a mi lado, para preguntarle si quería ser mi aval, pero se sentó en la otra esquina con la Teresa, -¡Justo ahora qué necesito hablar con este güeón, se aleja!-, me molestó la situación, necesitaba hablar con él y no podía, decidí preguntarle a la Pao si podía ser mi aval y resultó que también estaba haciendo las gestiones para pedir un préstamo al igual que yo. Nos escuchaba González y él, se ofreció para ser mi aval, -¡Qué ironía!-, justo él me ayuda, después de tanto tiempo, al final me puede ser “útil” aunque sea por una vez.

Ya tengo aval, y es quizá el mejor de todos, es el que más trabaja, por ende tiene mejores ingresos así que no debería tener problemas para el préstamo.
Quedó en traerme la fotocopia de su carné al otro día, aun no sé cuánto dinero podré pedir y que cantidad es la que necesito, para repactar las malditas deudas, espero todo salga bien.

Me sentía aliviado, ya tenía todo lo necesario para el préstamo, además no hubo tantos llamados, fue un turno agradable, me autorizaron para que me retire antes de la hora, así que me fui solo.
Al llegar a mi casa, pasé directo al dormitorio, me sentía tranquilo, al parecer podré arreglar “algo” mis problemas.


MIERCOLES

Hoy solo hice los “trámites”, para el préstamo, solo me pueden prestar hasta $250.000.- pesos, no me alcanza para más por mi sueldo, esa cantidad me ayuda, -¡Poco!-, pero es lo único, -¡No quiero endeudarme más, e dudado mucho para pedir esta plata, pero no tengo otra solución!-, ahora debo esperar a que me llamen, para saber si me lo aprueban, -¡Ojalá así sea!-.


JUEVES

Los teléfonos no han parado de “sonar”, el café que me hice ya está frío, apenas lo probé, pasó el turno muy rápido, casi no hablamos entre nosotros, no había tiempo, este día me tocaron todas las “minas” güeonas y en extremo taradas por atender. Estaba con el ánimo de la puta madre, ya eran las 23:00 hrs., solo falta media hora, era una situación esperanzante, por unos minutos cesaron las llamadas y por la radio comenzó a sonar “Rent”, de los Pet Shop Boys, siempre me a gustado esa canción, a veces me daba risa su letra y en otras la sentía tan patética, pero por esta vez era como liberadora, me quedé “pegado” mirando el techo, siguiendo la letra, tratando de relajarme, no escuchaba a la Pao, ni a González, que me hablaban, sin querer recordé mi antiguo departamento, recordé como estaba de gordo y cómo me veía de corbata, recordé el antiguo Luis González, cómo sentía ese amor, cómo lo sorprendí engañándome una y otra vez, cómo lo cuidaba y cómo yo creía que él, me cuidaba, cuando nos amábamos, esos cariños que me hacían feliz, su sonrisa joven, mi alegría de tenerlo, de cómo todo se fue, cómo todo terminó, él estando con otro y enamorado, y yo solo y llorándolo.

Vi de nuevo el departamento, los muebles, nuestros gatos, nuestros juegos, no tenía pena, solo eran recuerdos, dolores pasados, la sensación de un “sueño” cumplido, (la pareja estable y con casa), no sentí tristeza, era como alivio, todo se acabó, era como añoranza de algo que no deseo volver a tener, seguía cantando la canción, se está acabando.

Me sentí más descansado, los teléfonos comenzaron a “sonar” nuevamente, fui girando mi cabeza del techo a la computadora, mientras se terminaba la canción, y Li me habla de cerca con su rostro alegre, -¿¡Vamos al Pub, te invito ya?!-, lo miré relajado y no sé por qué, me dio risa y le dije que si, mientras tomaba el auricular para atender a una nueva clienta tarada.

Al final en el Pub estabamos cuatro, Paola, González, Li y yo, se nos fue la primera hora hablando del turno, de los “pasteles”, que tuvimos que atender, luego empezamos a comentar sobre el resto de público presente en el local, -¡Nuestra acidez fue soberbia!-, al rato hablábamos solo Li y yo, se veía contento, al parecer está “llevando” mejor el problema de sus viejos, me contó que está escribiendo una novela, donde habla de nosotros, -¿¡En serio!?-, fue mi exclamación-pregunta, -¡Cuándo lo termine, te lo paso, para que lo leas, para saber tu opinión, quiero mandarlo a algún concurso!-, me comentó, al escucharlo me dio mucha alegría saber que estaba escribiendo de nuevo, brindamos por eso, la Pao quería saber que hablaba de ella en el cuento, obviamente el González se dio importancia, haciéndose el gracioso, -¡Te permito usar mi persona en tu cuentito!-, comentó, a lo que Li, rápidamente le contestó, -¡Gracias, pero prácticamente no apareces en el relato!-, nos cagamos de la risa, hasta ahí llegó la pesadez de González, seguimos discutiendo sobre cómo debía ser el cuento, Li se cagaba de la risa escuchando nuestras “recomendaciones”, para con su relato, se nos pasó la hora muy divertidos, la Pao se marchó con González, mientras Li y yo, nos quedamos terminando la última cerveza, se hizo un silencio prolongado mientras fumábamos, nos mirábamos y observábamos al resto de la gente, de pronto sin querer le pregunté por la Teresa, -¡Supongo que estará en la casa con su tía!-, me contestó, -¿Y cómo va lo de ustedes?-, arremetí enseguida, me quedó mirando extrañado y me puse un tanto incomodo, -¿¡De qué hablas, pensai’qué “ando” con la Teresita!?-, me sentí pésimo, estaba haciendo el ridículo, Li se cagó de la risa, -¿¡Cómo se te ocurre, qué haría yo con la Teresita, la e estado ayudando, casi la despiden, por su “cabro” chico, eso, solo eso!!-, me empecé a reír junto con él, -¡Soy un tremendo pelotudo!-, pensé, mientras le comentaba, que en la “pega” todos pensaban que entre ellos estaba pasando “algo”.

Terminamos la cerveza haciendo suposiciones, con los del trabajo, estabamos cagados de risa cuando supusimos que la Pao era novia de González, esa fue la última de las parejas que armamos.

Hice “parar” la micro, cuando Li me habló, -¡Felipe!-, lo miré casi subiéndome a la micro, -¡No te has rapado estos días!-, me dice, sonreí y me encogí de hombros, -¡Quería andar un poco “chascón”, pero mañana llego “pelado” a la “pega”!-, le contesté mientras me tocaba la cabeza, subí a la micro y nos despedimos.