sábado, 9 de enero de 2016
Escribo historias cortas referidas a los call center - Relatos de Call - este es el primer "Monitor de Calidad"
Buscando audios de los ejecutivos nuevos que debo evaluar, al mismo tiempo escuchaba por los fonos del computador, música que gentilmente me regaló don Rogelio.
Él es ejecutivo especialista en la empresa, él llama a clientes específicos, esos de deudas altas, de empresas puntuales, debe hacer un seguimiento acucioso, hasta dar con ellos y conseguir que paguen, y así ir juntando recuperos de dinero, para poder llegar a un buen bono a fin de mes y tener un sueldo cercano a los $600.000.- pesos.
Bueno ese es un dato para que sepan quién es Rogelio, el que me dio una carpeta de música y dentro de esta, viene un disco de Michael Jackson, nunca he sido fanático de él, pero reconozco que me gustan muchas canciones que tiene. Cuando escuché Wanna be starting Something, me vi bailando y cantando en un escenario grande, con mucho público, todos aplaudiendo, yo muy sudado y animoso, con mi micrófono en el pedestal, y en la parte del coro, los bailarines me hacen una rueda y me invitan a bailar y yo haciéndome de rogar, al final salgo y bailo increíble, para terminar en una coreografía perfecta con todos los bailarines una presentación espectacular y no sé cómo, mis ojos se llenaron de agua y recordé que desde que era un estudiante de teatro, cuando tenía 18 años, soñé en hacer este show.
Mientras evaluó una llamada de un ejecutivo, vuelvo a soñar…
martes, 23 de septiembre de 2014
Lindo domingo
Ramíro, caminó hacia la puerta, al abrirla le llegó de frente toda la luz del sol, no veía nada, lentamente distinguió el jardín, las calas, la ruda, el pequeño naranjo y los tomates que estaban poco a poco pintándose y se alegró...
Se rascó los brazos, la cabeza, luego el poto y las rodillas, se estiró, giró el cuello un par de veces y salió a regar, detrás le siguió el "Teo", su perro negro con manchas blancas que ladraba animado y aun más atrás está Vilma, su mamá, que está sentada, mirándolo feliz, pero él no se da cuenta, mientras da el agua y moja los tomates y se imagina la rica ensalada que va a comer...
jueves, 25 de julio de 2013
Este relato lo escribí ayer en la micro, es extraño, la verdad no me parece bueno, es como parte de otro relato, pero ya lo escribí asi que lo subo, lo llamaré "Melancólico"
Cruzo aquella calle, donde se produce una corriente de aire, el viento fuerte pero suave, hela mis piernas y desordena mi pelo, no sé pero siempre sonrío, me da la sensación de ser transparente, de no estar…lo mejor es que paso dos veces al día por esa calle, camino del colegio.
Matías, me dijo que quiere ser cantante y yo quiero ser actor, así que estamos planeando las historias que haremos en el cine, la música la hará él, y también cantará, así seremos un dúo, el mejor de todos. Él canta bonito a pesar de que lo he escuchado una sola vez, es tímido, no le gusta que lo escuche, yo actúo todos los días y no se da cuenta, en el colegio la maestra jefe siempre discute conmigo y yo la abrazo, él se ríe mucho.
Un día nos fuimos juntos y pasamos por aquella calle, el viento nos hizo saltar, su cara se achicó y sus ojos también, nos dio mucha risa, esa tarde fue divertida.
Siempre nos juntamos en clases, aunque estamos en puestos distantes, es extraño, nunca nos visitamos en la casa o salimos algún fin de semana, pero es grato saber que después de esos días nos veremos nuevamente en el colegio.
Pero este lunes fue diferente..., no vino a clases, tampoco lo hizo el martes ni el miércoles, ya cuando era viernes me acerqué a la profesora y le pregunté por él, y me dijo que se había cambiado de ciudad, así que ya no vendría más al colegio, la miré extrañado y no supe que decir, lo primero que pensé es quién va a cantar las canciones de mis películas, me sentí cansado.
Han pasado ya varios años, estoy por salir de cuarto medio y aun lo recuerdo, sigo pasando por aquella calle y veo su cara achicada y vuelvo a reír. Sé que voy a ser actor, ya lo soy, pero nosé cantar, Matías no está para hacerlo.
Hoy cuando pasaba por aquella calle, bailé al compas del aire, cerré los ojos y canté, reí, la gente no se detuvo, no se extrañó, quizá ni si quiera me vio…
lunes, 8 de julio de 2013
Estaba pensando en un cortometraje cuando lo escribí, pero no sé, salió distinto, no tengo titulo aun.
La noche está helada, bueno es invierno, camino lento, siempre las manos escondidas no quiero que me las vean. Las farolas con esa luz amarilla me provocan tristeza prefiero mirar el suelo y notar menos su incandescencia, pero la vereda se ve tan demacrada, tan fisurada, maltratada, lastimada…levanté la mirada y lo vi, estaba distante, pero lo reconocí, estaba con poca ropa, vestido a la moda, pero sin abrigo, apreté los dientes y me detuve, casualmente lo hice bajo una farola, pensé rápidamente cómo hacerlo y si era necesario… lo es, lo es, me dije, incliné hacia la izquierda mi cabeza, estaba tenso, debe ser el frío sospeché, volví a caminar, aun más lento que antes, nadie me ve, nunca. Fui subiendo mis manos por mi pantalón, hasta llegar a la cintura, estaban ahí, delgado, pero firme, en mi parte derecha…, en la izquierda estaba el otro de igual forma, los afile en la tarde, los tomé firmes y suavemente levanté mis ojos, aun seguía en la esquina, esta vez lo vi mejor, su pelo claro, sus ojos idos, el semblante cansado…caminé aun más rápido, luego más, pero silencioso, él aun no me ve, no me siente, empecé a correr, llegué hasta su lado, me detuve frente a su cara, él se asustó, nos miramos unos segundos, y luego le clavé los cuchillos, justo debajo de las costillas, le quebré una por el ruido, no pudo gritar, se quedó sin aire por el dolor, moví con fuerza las empuñaduras, hasta quedar totalmente enterrados, luego lo empujé, no se sostuvo en pie y cayó, no se movió más, incliné mi cabeza a la derecha, me sentí triste, emocionado, quiero llorar, lo hice, por fin…
Me voy lento, mañana es otro día y debo hacerlo mejor, si mejor.
lunes, 11 de marzo de 2013
Mis ojos en tu mirar
Escucho “Imágenes Paganas”, y se me viene a la mente tus ojos, siempre camino mirando el suelo, pero aquella vez miré hacia delante, aquella vez, inquietante vez, lo hice hacia delante y mi mirada chocó con tus ojos y no sé bien que pasó, ahí me quedé, me quedé como un invalido, me quedé como un necio, un testarudo que no sabe bien que lo que está haciendo, al final lo puede lastimar, pero tus ojos eran tan especiales, ellos pueden ver, pueden parpadear distinto a los demás, ellos iluminan, me iluminan y me hacen sonreír, sonreír que es lo que más quiero hacer en esta vida, en esto que queda de vida, solo sonreír, y tus ojos lo hacen, ellos me hacen sonreír, hacen que sea feliz, que sienta felicidad y sigo viéndolos y sigo escuchando la canción y sigo sonriendo, aun veo tus ojos, aunque ya no vea nada más, ya nada más que tus ojos, solo tus ojos, solo ellos…
sábado, 12 de mayo de 2012
Rutina
Son las 05:32am-¡Qué sueño!-, entro a la ducha, jabón líquido de naranja -¡Qué rico!.
Me preparo un pan con margarina light y saco café para llevar.
Corro al paradero, tomo el autobús, viene lleno -¡Qué lata!-, me voy parado por la autopista hasta Estación Central, corro al paradero tomo otro autobus, bajo en Santa Rosa con alameda, corro por Mc'iver, hasta Huérfanos, subo al segundo piso, saludo a la jefa, prendo el computador, me pongo los fonos, ya estoy "conectado", cae la primera llamada -¡Qué paja!-, ¡buenos días mi nombre es Benjamín y llamo para cobrarle...
lunes, 4 de julio de 2011
Estación
“No se por que, pero jamás los volví a ver, él carga con once y ella con seis y si reía él le daba la luna…”
Se escuchaba en los parlantes de la estación cuando contestó el móvil, era para avisar que llegaría mas tarde de lo programado, suspiró esto lo molestó, pero nada que hacer, mejor optó por sentarse a mirar la gente pasar y seguir escuchando la música de los parlantes de la estación.
De pronto pasó una señora muy gorda, su cuerpo se dividía en un pecho voluminoso, casi gigante y luego un trasero apoteósico, que se meneaba al compás de la música.
Se sonrió y la imagino como una gran elefanta marina, seguida de machos más pequeños, enamorados de sus curvas, pronto el resto de personas eran muchos y variados animales, esto lo hizo sonreír mucho, toda la estación era un gran zoológico, mientras la música cambiaba drásticamente y ahora la elefanta bailaba “Lady Gaga”.
Caminaba con la cabeza gacha, escucha su propia música en los audiófonos de su móvil, se topa de frente con la elefanta, diestramente le hace el quite, se la queda mirando, asombrado por su magnificencia, para luego sonreír, se alegra, siente alegría, mira su reloj y ve la hora, para darse cuenta de que aun no llega, decide caminar por la estación, en eso suena el teléfono, contesta y es él, que le dice que no va a ir y le corta rápidamente, “Mama mia, here go again”, se oye en los parlantes, mientras se queda pensando, la verdad le dio lo mismo, se sintió aliviado con la llamada, ya que estaba ahí decidió recorrer la estación, miraba los trenes sin mucho interés, prefirió ir a las tienditas a vitrinear. Se detuvo en un puesto donde habían calcetines colorinches y a rayas, sonrió con cariño, se acordó de él, como siempre en realidad, lo vio en su mente nuevamente con sus zapatillas, pantalones a rayas y esos calcetines tan notorios, sonriéndole o gastándole una broma, sus ojos brillaron, la vendedora le preguntó si quería un par, le dijo que si y se llevó uno de rayas blanco con negro, son más sobrios pensó, luego se echó a reír, la chica lo miró extrañada.
Estaba cansado de estar sentado y ya el público le había aburrido, comenzaba a darle sueño, un gran bostezo fue el aviso -¡Tan dormilón que soy!-, se dice mentalmente, se levantó y decidió mejor caminar, fue a mirar los trenes, como se veían tan feos, optó por devolverse al asiento, pero un puesto de chocolates artesanales lo distrae, decide mejor evitar la tentación y camina entre las tiendas “Juntos, un día entre dos, parece mucho más que un día…”, cantaban los parlantes cuando se encontraron de frente, hubo un pequeño instante de nerviosismo, se sonríen, se miran con detención, siguen sonriendo, la casualidad de encontrarse, se transforma en que lo deseaban, se abrazan fuerte, él le regala los calcetines, se besan enamorados, luego en agradecimiento (excusa), lo invita a comer chocolates, se toman de las manos, como antes, mejor aun y se van juntos “Juntos, amor para dos, amor en buena compañía…
Si tú eres así…,
Que suerte que ahora estés junto a mi”
Agradecimientos especiales a unos lokos que estuvieron haciéndome escribir esto sonriendo y cantando.
Fito Páez
Lady Gaga
Abba
Paloma San Basilio
Se escuchaba en los parlantes de la estación cuando contestó el móvil, era para avisar que llegaría mas tarde de lo programado, suspiró esto lo molestó, pero nada que hacer, mejor optó por sentarse a mirar la gente pasar y seguir escuchando la música de los parlantes de la estación.
De pronto pasó una señora muy gorda, su cuerpo se dividía en un pecho voluminoso, casi gigante y luego un trasero apoteósico, que se meneaba al compás de la música.
Se sonrió y la imagino como una gran elefanta marina, seguida de machos más pequeños, enamorados de sus curvas, pronto el resto de personas eran muchos y variados animales, esto lo hizo sonreír mucho, toda la estación era un gran zoológico, mientras la música cambiaba drásticamente y ahora la elefanta bailaba “Lady Gaga”.
Caminaba con la cabeza gacha, escucha su propia música en los audiófonos de su móvil, se topa de frente con la elefanta, diestramente le hace el quite, se la queda mirando, asombrado por su magnificencia, para luego sonreír, se alegra, siente alegría, mira su reloj y ve la hora, para darse cuenta de que aun no llega, decide caminar por la estación, en eso suena el teléfono, contesta y es él, que le dice que no va a ir y le corta rápidamente, “Mama mia, here go again”, se oye en los parlantes, mientras se queda pensando, la verdad le dio lo mismo, se sintió aliviado con la llamada, ya que estaba ahí decidió recorrer la estación, miraba los trenes sin mucho interés, prefirió ir a las tienditas a vitrinear. Se detuvo en un puesto donde habían calcetines colorinches y a rayas, sonrió con cariño, se acordó de él, como siempre en realidad, lo vio en su mente nuevamente con sus zapatillas, pantalones a rayas y esos calcetines tan notorios, sonriéndole o gastándole una broma, sus ojos brillaron, la vendedora le preguntó si quería un par, le dijo que si y se llevó uno de rayas blanco con negro, son más sobrios pensó, luego se echó a reír, la chica lo miró extrañada.
Estaba cansado de estar sentado y ya el público le había aburrido, comenzaba a darle sueño, un gran bostezo fue el aviso -¡Tan dormilón que soy!-, se dice mentalmente, se levantó y decidió mejor caminar, fue a mirar los trenes, como se veían tan feos, optó por devolverse al asiento, pero un puesto de chocolates artesanales lo distrae, decide mejor evitar la tentación y camina entre las tiendas “Juntos, un día entre dos, parece mucho más que un día…”, cantaban los parlantes cuando se encontraron de frente, hubo un pequeño instante de nerviosismo, se sonríen, se miran con detención, siguen sonriendo, la casualidad de encontrarse, se transforma en que lo deseaban, se abrazan fuerte, él le regala los calcetines, se besan enamorados, luego en agradecimiento (excusa), lo invita a comer chocolates, se toman de las manos, como antes, mejor aun y se van juntos “Juntos, amor para dos, amor en buena compañía…
Si tú eres así…,
Que suerte que ahora estés junto a mi”
Agradecimientos especiales a unos lokos que estuvieron haciéndome escribir esto sonriendo y cantando.
Fito Páez
Lady Gaga
Abba
Paloma San Basilio
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