BUFETTE
A DOMICILIO
(DIARIO LOOSER)
De: Eduardo Quiroz Quezada
Después de leer la nota que aparecía en el diario, sobre la muestra “artística” de fetos deformes, Li escuetamente me dice, - ¡Cuándo se sabe que el feto que se está gestando viene con “problemas”, lo mejor es “eliminarlo”-, lo miré unos segundos a la cara y prosiguió, - ¿Qué futuro puede tener?, siempre va a depender de alguien, no podrá valerse por si mismo y para peor el dinero que se gasta en ellos es altísimo, no es “viable”, mejor que no nazca, ¡es un cacho! - , lo escuchaba, no movía nada de mi cuerpo, la idea me parecía “fuerte”, pero no dejaba de encontrarle la razón, si así teniendo todo el cuerpo sano y con estudios, es difícil encontrar trabajo y progresar, esos pobres no tenían ningún futuro, realmente ninguno, si con suerte uno puede aspirar a algo de futuro, que no necesariamente puede ser el mejor.
Miré el diario por ultima vez y luego me volví a Li, - ¡Tomémonos el café rápido, ya es tarde y hay que volver al trabajo! -, terminamos el cigarrillo al mismo tiempo que el café y nos volvimos a la “pega”.
Los teléfonos esa tarde sonaron desesperadamente, al parecer medio Santiago oriente estaba “cagado” de hambre, la paciencia y el tiempo se extinguían velozmente, según cada cliente que nos tocaba al otro lado del auricular.
Particularmente esa tarde – noche, nos llamaron los clientes más bizarros y estúpidos, bueno hay que ser honestos, casi la totalidad de la clientela de “comida a casa Express”, es imbécil, pero esta vez parece que se coludieron para “cagarnos” el ánimo.
Exactamente a las 23:30 hrs., terminamos el turno, lo único que deseábamos era irnos, no más “rings” de los malditos teléfonos, me arreglé rápidamente, tomé mi bolso y me despedí de los compañeros, Li Yun estaba también listo y nos marchamos.
Los rasgos de Li siempre me han llamado la atención, su papá es coreano y su mamá colombiana, Li tiene un rostro amplio, una frente rectangular grande, sus ojos rasgados de un café verdoso muy llamativos, pero es de piel canela con una nariz respingada que sobresale, con unos labios gruesos y amplia sonrisa con dientes casi albos y su pelo liso, negro.
Es extraño, para nosotros los orientales son todos iguales, ¡Amarillos, cara de “plato”!-, pero Li es distinto. Me cae bien y yo a él también, llegamos juntos hace casi tres años a este trabajo y siempre andamos juntos, aunque a veces mi “autismo” me aleja, la mala costumbre que tengo de pensar demasiado y hoy es uno de esos días, el pobre Li, me hablaba y apenas lo tomé en cuenta, se molestó un poco y me lo hizo saber antes de bajar de la micro, le sonreí y se marchó, mientras seguí rumbo a mi casa, -¡tengo tantas cosas que hacer y no tengo ganas de nada!-.
Viajando ya muy de noche a casa, miro por la ventana y veo mi reflejo, a veces no creo que yo sea esa cosa; casi sin quererlo empiezo a soñar, que el milagro o el pacto con el mismísimo demonio se hace realidad y que por fin todo cambia, todo mejora, que se solucionan mis problemas. Recuerdo una vez haber escuchado a una vieja decir - ¡Soñar es gratis! -, pero no es así, casi siempre una frenada del chofer, una luz roja, algún nuevo pasajero y vuelves a ver tu imagen y regresas con dolor a la realidad, - ¡Soñar no es gratis! -.
De nuevo el final de la rutina, son las dos y algo de la madrugada, tenía deseos de beber vino, pero decidí que no, lo mejor es tratar de dormir y esperar a ver cuando despierte si las cosas, -¡Mi vida!-, por fin va a ser mejor, que el milagro ocurrió, que valió la pena creer en el “buen Dios”, parece que me estoy convirtiendo en un monstruo, quizá soy uno de esos fetos deformes, nunca debí nacer...
AL OTRO DIA
A menudo despierto queriendo no estar, pero la voz de mi mamá me obliga a entrar en la realidad. De un tiempo a esta parte lo único que hago es regresar a mi niñez, preguntándome _ ¿Por qué? -, ¿Qué pasó? -, no soy quien quería ser, no soy ahora el que nunca fui y aun así sigo creyendo que estoy volviendo a ser como antes y lo cierto es que nunca e sido de ninguna forma.
Esta mañana no me e querido levantar, ya van a ser las 12 a.m.; -¡Otra vez la voz de mi mamá!-, debo afeitar a mi papá. Desde que sufrió sus accidentes cardio - vasculares a principios de año, que se a visto limitado para hacer algunas “cosas”.
Hay sol, es un día primaveral, estoy transpirado y la espalda me duele de tanto estar acostado, sin embargo siento helado el pecho, debe ser el cigarrillo, cada vez fumo más, ya no lo puedo evitar.
Después de afeitarlo, decidí quedarme en pie, hojeé un diario del día tirado en mi cama, -¡No leía nada!-, solo pensaba que ya estaba cansado de tanta “mierda”, todo está mal y no puedo arreglar nada o más bien dicho todo, la enfermedad de mi viejo, la amargura de mi amá’, todas mis malditas deudas, mis vicios, la aterradora soledad, todo.
No voy a ir a la universidad y mañana tampoco, solo iré al trabajo, es un chiste, voy a trabajar y a fin de mes recibo un sueldo que me ofende, no sé cómo en este país piensan que uno puede vivir con $100.000.- pesos al mes, -¡Pero peor es nada!-.
Li me llamó tres veces hoy, le dije a mi mamá que le dijera que no estaba, nos vemos casi todos los días, - ¡Qué mierda hace llamándome este chino “güeón”! -, de seguro es para armar algún “carrete”, pero no ando de animo, además ya se hace tarde y debo irme al trabajo, de solo pensar en el viajecito en micro me duele el estomago, son unas bestias los choferes y jamás hay un “paco” pa’ controlarlos, juran que son los dueños de Santiago y sus calles.
El “movimiento” hoy en los teléfonos a sido tranquilo, -¡Li no vino!-, no tenía turno, así que me senté con la Teresita. Esta mina es muy rara, parece sacada de un cómic, no por su apariencia (que no es nada extraordinaria), si no más bien por sus acciones, creo que cuando nació le extirparon los nervios, llega tarde, se equivoca a cada rato, es muy lenta para atender a los clientes, si es que no decide ponerse a coquetear con ellos a través del teléfono, está amenazada con que la van a despedir y no se inmuta, si la miras con detención te percatas de lo pequeña que es, 1.40 cm con suerte, con una pronunciada barriga, su cara es redonda al igual que su protuberante nariz, una voz digna de locutora de radio o mejor dicho de una “hot - line”, nadie imaginaría que tiene un hijo de 8 años.
La verdad la encuentro “monona”, en todo caso hay que entender que mis parámetros de belleza con el tiempo se han ampliado mucho.
A pesar de ser tan “relajada”, que llega a enervar y esas malditas costumbres de andar besándote y abrazándote por lo que sea, sumado a la muletilla del “cachai” a todo, -¡En una oración es capaz de decir 10 “cachai” y una palabra en castellano!-, Igual siento un cierto afecto hacia ella. Hoy entre la conversación de “cachais”, me dijo algo distinto, - ¿Sabes..., tengo melancolía, siento la necesidad de dormir con alguien, estar entre las piernas con alguien, solo eso, no quiero sexo, quiero ese calor, esa sensación, el calorcito de sentir otra piel con la mía...! -, la mire como si nada, pero lo que me dijo me quedó dando vueltas en la cabeza. Cuando volvía a casa en la noche, mientras iba en la micro mirando por la ventana a la gente pasar, recordé el rostro de la Teresita, su rostro es de soledad, de absoluto abandono y me di cuenta que hace bastante tiempo que no siento “eso”, de dormir con alguien, ese “calor”, quizá porque hace mucho que no quiero a alguien, -¡Parezco “mamá” pensando así!-
Ya es sábado, se supone que los fines de semana son para descansar y es cuando más trabajo, - ¡esto es traumático! -, menos mal que me llamó Li, para que me levante temprano, este “güeón” parece mi mamá, - ¡Me cae bien el Li! -.
A medida que íbamos llegando a la “tortura” telefónica, empezábamos a abrir nuestros juegos en las computadoras, obviamente nadie se sentaba en el mío, le instalé un protector de pantalla de la nueva película de Harry Potter, lo que en su momento fue motivo de risas y burlas al por mayor, por sobre todo de parte del guatón Jaime - ¡Buena chascón, tan niñito que soy po’ güeón! -, siempre tan “finito” el chancho de mierda.
A las 12 a.m. exacta, comenzó la serenata de teléfonos, éramos a esa hora solo 6 personas (chancho Jaime, Teresita, Paola, rata González, Li y yo), y a coro dijimos, - ¡Comenzaron a llamar los muertos de hambre! -, seguido de risas comenzamos a tomar los “pedidos”.
La cantidad de café que puedes ingerir en trabajos y en turnos eternos (11:30 hrs. A 23:30hrs.) como estos, son increíbles, a menudo termino con deseos de vomitar, hoy el almuerzo estuvo decorado con palabrotas y comentarios ácidos entre nosotros.
Debe ser el encierro que se vive, teléfonos, telefonistas, clientes imbéciles y el ordinario de turno en despacho, que nos hace comportarnos así.
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